El sol nos alcanza todo el tiempo: en días nublados, de camino al trabajo e incluso cerca de una ventana. Por eso el protector solar es uno de los pasos que los dermatólogos más repiten, todo el año y no solo en la playa.
El SPF (factor de protección solar) indica el nivel de protección frente a los rayos UV. Aplicarlo cada mañana, como último paso de tu rutina, es un hábito sencillo que vale la pena volver costumbre. El truco para no olvidarlo: elige una textura que te guste —gel, fluido, con o sin color— para que de verdad lo uses a diario. Si pasas muchas horas al aire libre, reaplícalo.
¿No sabes cuál SPF va con tu piel? Escríbenos por WhatsApp y te orientamos, o consulta a tu dermatólogo para una recomendación a tu medida.
Productos para esta rutina
Seleccionados de Protección Solar





