No todos los activos se usan a la misma hora, y entender esto le da orden a tu rutina.
De día, la piel está expuesta al sol, así que la idea es proteger: muchos usan un antioxidante (como la vitamina C) por la mañana, siempre acompañado de protector solar.
De noche, la piel descansa, y es cuando suelen usarse activos como el retinol. Se recomienda de noche porque puede volver la piel más sensible al sol, y usarlo antes de dormir ayuda a que no te irrites de más. Regla de oro: si usas retinol o ácidos, el protector solar de día se vuelve aún más importante.
Nada de esto es una regla fija: cada rutina depende de tu piel y tus objetivos. Si empiezas con activos potentes, ve introduciéndolos poco a poco. Para una rutina hecha a tu medida, una valoración dermatológica siempre ayuda.





